Es verdad que uno no tiene que tener una opinión sobre cuanto acontece en el mundo. Es verdad también, como me decía mi abuela, «calladito te ves más bonito», pero a veces hay que hablar, y hay que alzar la voz, porque el silencio se vuelve complicidad, y porque si quiero «ser justo», como manda mi moto, y si yo espero tocar el corazón de quienes me leen (por improbables que fueren esos lectores), también debo ser capaz de la empatía, y del sentido común, pero sobre todo porque es un tema que no me es tan ajeno. Así que aquí va, y que salga el sol por do saliere.
En los círculos hispanistas se ha condenado la captura del terrorista, narcotraficante, dictador, y asesino de Nicolás Maduro, y de su esposa, otra que bien baila. Uno de esos artículos ha sido escrito por Marcelino Lastra. Lo pueden consultar aquí.
Marcelino Lastra intenta ganar el argumento con una jugarreta retórica: instala la idea de que la diferencia “fundamental” entre el chavismo y el régimen anterior sería, en esencia,…


